Los domingos siempre han sido un día diferente de la semana. Quizás por ser el día del Señor o por ser el último de descanso y anticipiar la vorágine de una nueva semana. Hoy es un domingo especialmente domingo. Llueve y hace sol, hace viento y un frío casi olvidado que inunda al domingo hasta hacerlo ciertamente quejumbroso, nostálgico, sereno.
Por fin he iniciado en el universo del rol a Smint y anoche estuvimos hasta las tantas diseñando su personaje del Aquelarre: un brujo anciano con un pasado oscuro lleno de desgracias, venganzas y conjuros. Aunténtico. Prometedor.
Yo soy una campesina curandera, sorda de una oreja y con asombrosa habilidad y percepción. No sé de que me va a servir todo esto, pero voy a tener que currarme bien el libro si quiero llevar en condiciones una aventura. Y con lo impaciente que soy, seguro que pronto pasa la novedad.
Mientras tanto sigo merodenado foros, espiando esquinas delirantes y recordando personajes absurdos que quisera olvidar definitivamente. Internet a veces trae el pasado una y otra vez alimentando sustancias químicas en periodo de extinción. Lo bueno y lo malo que tiene esto. Lo malo y lo bueno de saber usarlo.